Amplificación auditiva contrarresta deterioro cognitivo

Publicado: Jueves 22 de junio, 2016
"Oimos con el cerebro, no con los oídos". La atención audiológica  al adulto mayor va más allá del oído. Lo recomendación es abordar su rehabilitación desde lo cognitivo, ya que pertenecemos a un contexto social y familiar donde se ven reflejadas los dificultades que trae la pérdida auditiva. 

EI paciente mayor es el mayor reto para los audiólogos, pues no basta con adaptarles audífonos para que escuche mejor, es necesario ir mas allá y explorar un poco su pensamiento, la atención, la memoria y la forma en que analiza la información que recibe, todo esto es lo que hoy en día se conoce como el estado cognitivo, el cual, a la final, jugará un papel preponderante en la rehabilitación auditiva y por ello no puede pasar desapercibido.

Mónica Forero Llinás, audióloga clínica y profesora de la Escuela Colombiana de Rehabilitación, refuerza esta idea y explica que "en la medida en que avanzamos en la vida, envejecemos, es un proceso natural que trae consigo el deterioro cognitivo. El problema es que cuando se presenta pérdida auditiva y envejecimiento, esto se convierte en una mala combinación porque la pérdida auditiva genera psicológica y emocionalmente aislamiento y depresión. 

El adulto mayor se aparta de su contexto social y esta falta de estimulación  auditiva  sumada al deterioro cognitivo,termina generando una privación muy grande que no solo se refleja en su ámbito social, también a nivel emocional, auditivo y lingüístico. De aquí la importancia del llamado para que los audiólogos abordemos a la población adulta mayor desde el punto de vista audiológico, pero teniendo en cuenta su estado cognitivo, esto hace una gran diferencia."

El último reporte de la OMS indica que el no hacer diagnóstico de la pérdida de audición a tiempo cuesta aproximadamente 250 millones de dólares," 
Mónica Forero Llinás, audióloga clínica y profesora de la Escuela Colombiana de Rehabilitación, comenta que cuando se presenta pérdida auditiva y envejecimiento. esto se convierte en una mala combinación porque la pérdida auditiva genera emocionalmente aislamiento y depresión.

Hay que entrenar al cerebro

Actualmente los audiólogos se enfocan en la adaptación de un audífono o un amplificador auditivo ante el diagnóstico clínico de hipoacusia sensorioneural. La nueva propuesta, enmarcada en todo el proceso de concientización y convicción que adelantan algunos profesionales al interior de su comunidad audiológica, propende por el abordaje de la hipoacusia en el ámbito cognitivo mediante screening, del tal manera que se reoriente el trabajo y se integre por un equipo interdisciplinario paralelo a la amplificación auditiva, es decir, que el audiólogo no trabaje solo y se apoye de neurólogos, neurosicólogos, otorrinos y rehabilitadores auditivos, entre otros, para garantizar mejores resultados.

Las estadísticas muestran que, así como la edad aumenta, el porcentaje de disminución auditiva también lo hace."
Resultados que se pueden optimizar, más aún, si la adaptación del audífono incluye entrenamiento auditivo como parte del protocolo. "Desde hace más de 20 años se habla de la importancia de los procesos cognitivos al igual que del entrenamiento que debe recibir el cerebro, ya que oímos con el cerebro, no con los oídos; sin embargo, el 70% de los audiólogos latinoamericanos no ejecutan procedimiento de verificación, validación ni entrenamiento auditivo al hacer entrega a un usuario de su dispositivo, asegura la profesora Forero Llinás.

El envejecimiento, problema de salud pública 

A pesar de los esfuerzos que realiza el Gobierno colombiano para atender las necesidades de salud de la llamada "tercera edad", compuesta por adultos mayores de 60 años, todavía falta mucho por hacer no solo en términos diagnósticos sino en tratamientos y rehabilitación.

La audióloga Mónica Forero defiende la hipótesis de que "así como todos somos seres integrales, como tal deben ser abordados los problemas de salud". El envejecimiento es un problema de salud pública porque todos vamos a terminar siendo seres adultos mayores y, por ende, tendremos consecuencias negativas en la salud; sin embargo, muchas de ellas podrán ser de menor impacto si se tratan interdisciplinariamente y bajo un enfoque integral. Las estadísticas muestran que, así como la edad aumenta, el porcentaje de disminución auditiva también lo hace."

El 30% de los adultos mayores presentan hipoacusia entre los 60 y 65 años de edad; el 45% de los que tienen entre 75 y 85 años también la tienen y el 80% de los que cuentan con 80 años tampoco escuchan bien. "Diversos estudios han correlacionado los cambios que ocurren a nivel cerebral con el deterioro cognitivo; por ejemplo, zonas de conexión cerebrales que tienen que ver con el lenguaje disminuyen de tamaño, las circunvoluciones se estrechan -esto hace que haya un enlentecimiento en el funcionamiento cerebral- y la masa de la materia gris disminuye", explica Forero, y añade:

"Al correlacionar quienes tienen pérdida auditiva empleando audífonos y quienes tienen audición normal, se observa un deterioro cognitivo similar, por lo que se podría afirmar que la amplificación auditiva contribuye a disminuir el deterioro cognitivo. Caso contrario, con quien tiene diagnóstico de hipoacusia sensorial y no usa amplificación auditiva".

Actuar es costo eficaz 

La pérdida auditiva puede tener un efecto devastador en el estado de salud física y mental de las personas mayores, pero también presenta un fuerte impacto en el recurso económico del Sistema de Salud. En el caso colombiano, la situación es compleja porque no se toman las medidas preventivas, se ataca directamente el problema.

El último reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), indica que el no hacer diagnóstico de la pérdida de audición a tiempo cuesta 750 mil millones de pesos al año (aproximadamente 250 millones de dólares); y la inacción, es decir, el no tomar medidas preventivas asciende a 67 mil millones de pesos al año (un poco más de 22 millones de dólares).

Y las cifras alarmantes no paran. La pérdida de productividad por desempleo y jubilación anticipada vale $105 mil millones de pesos (unos 35 millones de dólares); el costo para la sociedad debido al aislamiento social y estigmatización se ubica en 573 mil millones de pesos (191 millones de dólares) y el costo de apoyo educativo adicional para los niños de 5 a 14 años por pérdida de audición está en 3.900 millones de pesos (1.300 millones de dólares), por tanto queda demostrado que actuar es costo eficaz, beneficia a las personas de manera individual, a la sociedad en general y a todos los países cuyo sistema de salud implemente la prevención como un factor decisivo para mejorar la salud y disminuir los costos.

"Indudablemente hacer un diagnóstico y una intervención temprana es más económico para el sistema si se tiene en cuenta que la rehabilitación, el uso de tecnología y todo lo que implica nivelar al paciente a un estadio funcional dentro de una sociedad, va a tardar más tiempo en llegar y, asimismo, se van a necesitar más recursos y más equipos interdisciplinarios formados en las áreas del conocimiento que se requieren", indica la especialista.

Es de recalcar que la discapacidad auditiva no afecta únicamente la audición de la persona, también aumenta el riesgo de padecer trastornos psicológicos y tiene un impacto significativo en el comportamiento social. Los audífonos con un adecuado proceso de adaptación que incluya verificación y entrenamiento auditivo pueden mitigar los efectos devastadores de la hipoacusia.

Hay que pasar del discurso a la práctica 

En el caso colombiano la situación no es diferente a la que se describe en América Latina. Forero es consciente de que se debe empezar a hacer una conciencia del abordaje integral de la hipoacusia neurosensorial teniendo en cuenta que las palabras no llegan solo al oído, sino que van hasta la gran interpretación e integración que hace el cerebro.

"Como aún estamos en el discurso, es necesario implementar nuevos programas de entrenamiento con actividades muy sencillas de la vida cotidiana que permitan ejercitar y correlacionar el lenguaje con las funciones cognitivas, ayudados por la amplificación auditiva", asegura la audióloga, quien llevó este mensaje de forma exclusiva al pasado Evento de Actualización en Audiologfa 2017, realizado por la Asociación Colombiana de Audiologfa (Asoaudio). 

Los programas de terapia individual y grupal en rehabilitación auditiva para usuarios de audífonos existen en Colombia hace más de 15 años, "pero solo hasta ahora empezamos a pasar del papel a la acción", concluye la experta. 

Articulo original de la Revista Audio Infos/América Latina, Edición Nª 57 Mayo - junio/2017, http://www.audioenportada.com

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