Hay casos de sordera brusca por exposición a ruido intenso durante un concierto

El otorrino Manuel Estévez trabaja en el  Complejo Hospitalario Universitario Vigués y cuenta con una consulta privada en la ciudad. Forma parte de la Sociedad Española y la Gallega de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello y es miembro fundador de la Sociedad Hispano-Alemana de esta especialidad.

¿Cómo afecta el ruido excesivo al oído y a la audición?

La exposición crónica al ruido provoca pérdida de audición, sobre todo en los tonos más agudos. En  los reconocimientos que hacen las empresas a los tabajadores las audiometrías buscan un trauma acústico (una bajada en 4.000 herzios) entre los que están expuestos de forma crónica al ruido. Ahora a los que están expuestos a más de 80 decibelios ocho horas diarias les obligan a usar equipos de protección individual. Eso ya está vigilado por el servicio de prevención de riesgos laborales.

¿Qué se considera un ruido excesivo para el oído humano?

El ruido por encima de los 60 decibelios es un ruido excesivo. De hecho hay una regla que se usa mucho para gente que usa cascos o auriculares de canal, la regla de 60-60, no más de 60 minutos a más de 60 decibelios. Pero el ruido excesivo es un concepto que está en relación al tiempo de exposición: si nos exponemos a 100 decibelios no deberíamos estar más de un cuarto de hora, a 110 decibelios el tiempo máximo es de un minuto y a partir de 80 decibelios por cada tres decibelios que aumentamos la intensidad es necesario reducir el tiempo de exposición a la mitad.

Luego está lo que se llama fatiga auditiva patológica, un fenómeno reversible por el que disminuye el umbral auditivo cuando nos exponemos a un ruido mucho tiempo o a un ruido intenso menos tiempo y en el que después de 6  o de 8 horas en reposo de nuestra audición vamos  a recuperar el umbral de audición que teníamos antes.

¿La pérdida es reversible?

Cuando es una exposición breve y no muy intensa es casi siempre reversible, cuando es una exposición prolongada a lo largo de los años aunque no sea tan intensallevamos esa muesca patológica que sale en el audiograma (trauma acústico), que puede ser crónica y que depende de la susceptibilidad individual, o puede ser un trauma acústico agudo debido por ejemplo a la explosión de un petardo o por colocarse cerca de un bafle en un concierto de rock por citar varias fuentes sonoras.

¿Qué puede ocurrir si no tenemos cuidado en un concierto?

De un concierto podemos salir con los oídos taponados y un pitido en los oídos y levantarnos bien al día siguiente, pero también puede que nos quedemos con una pérdida permanente. Se han dado casos de sordera brusca por exposición a un ruido intenso durante un concierto, sobre todo en locales cerrados, afortunadamente casi siempre unilaterales (en un solo oído). En todo caso, una atención temprana por parte de un especialista puede resolver el problema.  Y sin estar relacionado con el ruido puede haber un pérdida brusca de audición sin causa aparente (la pérdida de más de 40 decibelios en tres frecuencias consecutivas) que puede ser por una infección vírica. Hay también fármacos ototóxicos que pueden afectar.

¿A las consultas llegan más jóvenes que escuchan música a mucho volumen o adultos expuestos a ruido en el trabajo?

Los más afectados son adultos, porque se mezclan dos problemas: la exposición al ruido en su trabajo y la presbiacusia (pérdida de audición que se produce a partir de los 40 años). Hoy en día el ruido en el lugar de trabajo está muy vigilado por los servicio de prevención de riesgos, pero en el pasado, hace 25 o 30 años, no era así y esto se nota en las personas que tienen entre 60 y 70 años.  Los oídos que tenemos son para toda la vida, tenemos que cuidarlos.

Fuente: http://www.atlantico.net

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