¿Que es el seno preauricular?

¿Alguna vez observaste que algunas personas tiene un pequeño agujero similar al de los pendientes en la parte superior del cartílago que pega a la cara?

Es bastante probable que no te hayas percatado; primero porque no es algo especialmente habitual, segundo porque es muy pequeño y, tercero, porque si lo viste lo achacaste a un viejo piercing, sin más.

Sin embargo los orificios en las orejas de los piercing pasado un tiempo sin usarlos es muy posible que se acaben cerrando, mientras que este agujero permanece ahí, totalmente intacto. Esto se debe a que no tiene absolutamente nada que ver con un arrebato de adolescencia, sino que se trata de una malformación, conocida como quiste o seno preauricular, que se encuentra en una proporción generalmente del 0’1 al 0’9% de la población.

El seno preauricular, un agujerito extra en la oreja

El seno preauricular se encuentra normalmente en un 0’1 al 0’9% de la población, aunque esto depende mucho de la región geográfica, pudiendo llegar al 4-5% en algunas zonas de Asia. Su formación se debe a una malformación originada en el estado embrionario, cuando los tubérculos de His, que dan lugar al pabellón auricular, no se cierran correctamente.

Como resultado, se origina este agujerito que no es peligroso como tal, pero que sí que puede llegar a infectarse, dando lugar a abscesos o fístulas. De hecho, mucha gente pasa toda su vida sin saber que lo tiene, hasta que un buen día se infecta, requiriendo un tratamiento con antibióticos e incluso una pequeña intervención quirúrgica, en caso de que las complicaciones persistan.

En ocasiones, si se une a otras patologías, se ha asociado a problemas auditivos o renales, pero éste es un caso bastante más extraño, sólo se da en pacientes afectados por otras enfermedades.

¿Cuál es el origen del seno preauricular?

Aunque se sabe en qué momento del desarrollo embrionario se produce, no se conoce con exactitud cuál es su origen evolutivo. Sí que existen algunas teorías, como la de los científicos que piensan que puede ser un vestigio de las branquias de los peces, que se originan en un momento similar durante el desarrollo.

No debemos olvidar que nuestros ancestros más lejanos vivían en el agua y necesitaban branquias para respirar y que, en algunos casos, la evolución se encariña con ciertos órganos, resistiéndose a abandonarlos del todo, por lo que este bien podría ser un caso más.

Fuente: www.omicrono.com

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